1 Crónicas
Resumen 1 Crónicas muestra de nuevo a la comunidad que quedó tras la caída del reino que el pacto que Dios hizo con David sigue vigente. Por medio de la realeza de David y de la preparación del templo, este libro nos hace esperar, más allá de cualquier rey humano, al verdadero Rey que vendría como descendiente de David: Jesucristo.
- Fecha de escritura
- c. siglos V–IV a. C. (estimado)
- Período histórico
- Después del exilio (época de la reconstrucción)
Contexto
1 Crónicas fue escrito en el contexto de la comunidad de Israel que regresó del exilio babilónico. El reino había desaparecido, la dinastía de David ya no era visible y el pueblo se encontraba frente a la pregunta: “¿Seguimos siendo el pueblo de Dios?”. En medio de esta situación, 1 Crónicas vuelve a narrar la historia del pasado. Sin embargo, no se trata de un simple recuerdo, sino de una declaración de que el pacto y las promesas que Dios estableció por medio de David no quedaron anulados por el fracaso humano. 1 Crónicas es un libro de historia teológica que vuelve a enseñar a la comunidad posexílica dónde debe poner su esperanza. En particular, al centrarse en el reino del sur, Judá, y en la dinastía de David más que en el Israel del norte, 1 Crónicas deja claro que el plan redentor de Dios continúa siguiendo el pacto davídico. Este trasfondo lleva al lector a mirar hacia un descendiente de David más perfecto.
Contenido
1 Crónicas comienza con una larga genealogía que va desde Adán hasta David. Esta genealogía muestra que la historia de Israel no es una sucesión de casualidades ni de acontecimientos políticos, sino un linaje redentor que Dios ha conducido soberanamente. Es una declaración que recuerda al pueblo que sufrió el exilio que todavía está dentro del plan de Dios. En el centro de este libro está David. 1 Crónicas no se enfoca tanto en el pecado y los fracasos de David como en su manera de buscar a Dios, restaurar la adoración y preparar el templo. Aunque David no llega a construir el templo él mismo, se le presenta como un rey que asume toda la preparación y obedece la voluntad de Dios. Esto sugiere que David no es quien lleva la obra a su cumplimiento, sino alguien cuyo papel es esperar a Aquel que edificará un templo mayor. En especial, los registros detallados sobre los levitas, los sacerdotes y la organización del culto subrayan que la restauración de la comunidad no comienza en el poder político ni en la fuerza militar, sino en la adoración ofrecida a Dios. Sin embargo, estas instituciones y preparativos tampoco pueden ser la solución definitiva, y dan a entender que la verdadera presencia de Dios y la verdadera adoración se cumplirán en el Cristo que había de venir. En definitiva, 1 Crónicas no es un libro escrito para idealizar el reinado de David, sino un libro que muestra con claridad hacia dónde apunta el pacto davídico. Nos hace esperar que, aun en medio de una realidad derrumbada, Dios no abandona sus promesas y que, por medio de Jesucristo, que vendría como descendiente de David, establecerá el verdadero reino y el verdadero templo.