2 Timoteo
Resumen 2 Timoteo es la última epístola que el apóstol Pablo envió a Timoteo desde la cárcel en Roma, ante la inminencia de su martirio, en la que lo exhorta a sufrir penalidades junto con el evangelio y a cumplir su misión hasta el final. Pablo subraya la perseverancia con las imágenes del soldado, el atleta y el labrador, advierte que en los postreros días la verdad será torcida y destaca la importancia de las Escrituras. Además, confiesa que ha terminado la buena batalla y encarga a Timoteo que guarde la fe hasta el final.
- Fecha de escritura
- 67-68 d. C.
- Período histórico
- Época apostólica (se estima que es la última epístola de Pablo, escrita durante su segundo encarcelamiento en Roma, ante la inminencia de su martirio)
Contexto
El trasfondo histórico de 2 Timoteo está profundamente relacionado con el último período de la vida de Pablo. Pablo se encontraba en su segundo encarcelamiento en Roma y, bajo una reclusión mucho más estricta que antes, estaba a las puertas del juicio y de la muerte. Esta época fue aquella en que se intensificó la persecución del emperador Nerón, y a los cristianos les resultaba difícil manifestar públicamente su fe. En este entorno, muchos de los colaboradores de Pablo lo abandonaron por temor o por amor al mundo, y Pablo se encontraba en medio de un aislamiento y una soledad extremos. Al mismo tiempo, dentro de la iglesia continuaban las falsas enseñanzas y la distorsión de la verdad, de modo que los creyentes se tambaleaban. Así, en medio de la persecución externa y de la confusión interna a la vez, Pablo, ante la cercanía de su muerte, envió una carta a Timoteo para exhortarlo a no avergonzarse del evangelio y a participar de los sufrimientos. Además, le encargó que, aun en medio de la corrupción de los postreros días, se mantuviera firme en la palabra y cumpliera hasta el final la misión que se le había encomendado.
Contenido
Capítulo 1: El evangelio y el sufrimiento, la custodia de lo encomendado Pablo comienza animando la fe de Timoteo. Lo exhorta a no avergonzarse del evangelio y a participar de los sufrimientos según el poder de Dios. Además, subraya que debe retener la forma de las sanas palabras y guardar bien, por medio del Espíritu Santo, el evangelio que se le ha encomendado. Capítulo 2: La actitud del obrero fiel y el recto ministerio de la palabra Subraya que debe encargar a hombres fieles el evangelio que ha oído, para transmitirlo a la siguiente generación. Mediante las imágenes del soldado, el atleta y el labrador, pide sufrimiento, dominio propio y esfuerzo, y lo exhorta a evitar las contiendas y las palabrerías vanas, y a ser un obrero que traza bien la palabra de verdad al enseñar. Capítulo 3: La corrupción de los postreros días y la permanencia en la palabra Advierte que en los postreros días las personas serán amadoras de sí mismas y rechazarán la verdad. En un tiempo así, Timoteo debe persistir en lo que ha aprendido y de lo que está persuadido, y subraya que la Escritura inspirada por Dios es la norma que conduce a la salvación y a una vida completa. Capítulo 4: El mandato de predicar la palabra y el cumplimiento de la misión Delante de Dios le encarga solemnemente que predique la palabra a tiempo y fuera de tiempo. Advierte que la gente se apartará de la verdad, y Pablo confiesa que ha peleado la buena batalla y ha acabado la carrera. Por último, pide a Timoteo que venga pronto y concluye con encargos personales.