Antiguo Testamento 7 / 66

Jueces

Resumen Jueces es la historia de la salvación de Dios, que no abandona hasta el final a un Israel que, aun en la tierra prometida, se derrumba por el pecado. En cada crisis envía jueces para extender su mano salvadora, y muestra la longanimidad y la misericordia de Dios.

Autor
Autor desconocido (libro tradicionalmente relacionado con Samuel)
Fecha de escritura
Compilado c. siglos XI–X a. C. (estimado)
Período histórico
Época de los jueces

Contexto

Jueces tiene como trasfondo el período posterior a Josué y anterior a que se estableciera un rey en Israel. El pueblo se había asentado en la tierra prometida, pero no tuvo a Dios por rey, sino que se mezcló con los pueblos vecinos y se fue alejando cada vez más del pacto. Esta época se resume con las palabras: “En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía”. Jueces no es un libro que registre un caos político, sino un libro de historia teológica que muestra cómo se derrumban la sociedad humana y la fe cuando se rechaza a Dios como Rey. Este trasfondo pone de relieve con fuerza que, antes que un rey o un líder humano, se necesita el gobierno de Dios, el verdadero Rey.

Contenido

Jueces se desarrolla con una única estructura que se repite. Es un ciclo en el que Israel se aparta de Dios y sirve a los ídolos; como consecuencia sufre opresión y, cuando clama en medio de su angustia, Dios levanta un juez y lo salva. Esta estructura revela cuán arraigada está la desobediencia humana y, al mismo tiempo, muestra con cuánta tenacidad continúa la misericordia de Dios. Las personas establecidas como jueces son todas imperfectas. Tienen defectos morales y espirituales y, aun después de la liberación, el pueblo vuelve a apartarse de Dios. Esto deja claro que los jueces no pueden ser los verdaderos salvadores. Jueces no crea héroes deliberadamente ni oculta los límites de los líderes humanos. A medida que avanza el libro, la condición de Israel empeora cada vez más. La moralidad y la fe de la comunidad se derrumban, y el caos llega a su extremo. Aun así, Dios no retira por completo su mano salvadora. Esto da testimonio de que la gracia de Dios es más profunda que la corrupción humana. En definitiva, Jueces muestra, a través del ciclo repetido de pecado y fracaso, que no es posible encontrar en el ser humano la respuesta a la salvación. Este libro nos hace esperar al Rey que romperá de una vez por todas el círculo vicioso del pecado y salvará a su pueblo con una obediencia perfecta y un gobierno verdadero: Jesucristo.