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“He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos, y las han oído y entendido mis oídos.
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Como vosotros lo sabéis, lo sé yo también; no soy inferior a vosotros.
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“Ciertamente yo hablaría con el Todopoderoso, y querría razonar con Dios.
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Porque ciertamente vosotros sois forjadores de mentiras; todos vosotros sois médicos de ningún valor.
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¡Quién diera que callaseis por completo, porque ello os fuera sabiduría!
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Oid ahora mi razonamiento, y estad atentos a los argumentos de mis labios.
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¿Hablaréis iniquidad por Dios? ¿Hablaréis por él con engaño?
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¿Haréis acepción de personas a su favor? ¿Contenderéis vosotros por Dios?
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¿Sería bueno que él os escudriñase? ¿Os burlaréis de él como quien se burla de un hombre?
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Él os reprenderá ciertamente, si en lo oculto hacéis acepción de personas.
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| 11 |
Su majestad, ¿no os espantaría, y su pavor no caería sobre vosotros?
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| 12 |
Vuestras máximas son proverbios de ceniza, y vuestros baluartes son baluartes de lodo.
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| 13 |
“¡Escuchadme! Dejadme en paz, para que yo hable, y que me venga lo que viniere.
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| 14 |
¿Por qué he de tomar mi carne con mis dientes, y poner mi vida en mi mano?
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| 15 |
He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; no obstante, defenderé mis caminos delante de él.
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| 16 |
Él mismo será mi salvación, porque no entrará en su presencia el impío.
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| 17 |
Escuchad con atención mi razonamiento, y que mi declaración llegue a vuestros oídos.
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| 18 |
He aquí ahora, si yo expusiere mi causa, sé que seré justificado.
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| 19 |
¿Quién es el que contenderá conmigo? Porque si yo ahora callase, moriría.
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| 20 |
“A lo menos dos cosas no hagas conmigo; entonces no me esconderé de tu rostro:
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| 21 |
Aparta de mí tu mano, y no me asombre tu terror.
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| 22 |
Llama luego, y yo responderé; o hable yo, y respóndeme tú.
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| 23 |
¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi rebelión y mi pecado.
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| 24 |
¿Por qué escondes tu rostro, y me tienes por tu enemigo?
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¿A la hoja arrebatada has de quebrantar? ¿Al tamo seco has de perseguir?
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¿Por qué escribes contra mí amarguras, y me haces heredar los pecados de mi juventud?
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| 27 |
Pones además mis pies en el cepo, y observas todos mis caminos, trazando un límite a las plantas de mis pies;
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y mi cuerpo se va deshaciendo como podredumbre, como vestido que se come la polilla.
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