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“Mi aliento se agota, mis días se apagan, y el sepulcro me aguarda.
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No hay conmigo sino escarnecedores, y mis ojos deben tolerar su provocación.
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“Dame fianza, oh Dios; sea yo avalado contigo. ¿Quién habría de darme la mano si no fueras tú?
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| 4 |
Porque has cerrado el corazón de ellos al entendimiento; por tanto, no los exaltarás.
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Al que denuncia a sus amigos por una parte del botín, aun los ojos de sus hijos desfallecerán.
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“Él me ha puesto como refrán de los pueblos, y me han escupido en la cara.
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| 7 |
Mis ojos se han oscurecido por el dolor, y todos mis miembros son como una sombra.
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| 8 |
Los rectos se asombrarán de esto, y el inocente se levantará contra el impío.
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| 9 |
No obstante, el justo se mantendrá en su camino, y el limpio de manos aumentará su fuerza.
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| 10 |
Mas volved todos vosotros, y venid ahora, que no hallaré entre vosotros sabio alguno.
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| 11 |
Pasaron mis días, y mis planes se desbarataron, aun los deseos de mi corazón.
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| 12 |
Ellos cambian la noche en día, y dicen que la luz está cerca frente a las tinieblas.
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| 13 |
Si yo espero el Seol como mi casa, y tiendo mi lecho en las tinieblas;
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si a la corrupción digo: ‘Tú eres mi padre’, y a los gusanos: ‘Mi madre’ y ‘Mi hermana’,
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¿dónde estará entonces mi esperanza? Y mi esperanza, ¿quién la verá?
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| 16 |
A las puertas del Seol descenderán, y juntos descansaremos en el polvo”.
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