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Y RESPONDIÓ Job, y dijo:
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¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, y me moleréis con palabras?
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Ya me habéis vituperado diez veces: ¿no os avergonzáis de descomediros delante de mí?
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Sea así que realmente haya yo errado, conmigo se quedará mi yerro.
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Mas si vosotros os engrandeciereis contra mí, y adujereis contra mí mi oprobio,
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Sabed ahora que Dios me ha trastornado, y traído en derredor su red sobre mí.
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He aquí yo clamaré agravio, y no seré oído: daré voces, y no habrá juicio.
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Cercó de vallado mi camino, y no pasaré; y sobre mis veredas puso tinieblas.
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Hame despojado de mi gloria, y quitado la corona de mi cabeza.
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Arruinóme por todos lados, y perezco; y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado.
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E hizo inflamar contra mí su furor, y contóme para sí entre sus enemigos.
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Vinieron sus ejércitos á una, y trillaron sobre mí su camino, y asentaron campo en derredor de mi tienda.
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| 13 |
Hizo alejar de mí mis hermanos, y positivamente se extrañaron de mí mis conocidos.
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| 14 |
Mis parientes se detuvieron, y mis conocidos se olvidaron de mí.
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Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño: forastero fuí yo en sus ojos.
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Llamé á mi siervo, y no respondió; de mi propia boca le suplicaba.
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Mi aliento vino á ser extraño á mi mujer, aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba.
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Aun los muchachos me menospreciaron: en levantándome, hablaban contra mí.
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| 19 |
Todos mis confidentes me aborrecieron; y los que yo amaba, se tornaron contra mí.
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| 20 |
Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.
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| 21 |
Oh vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí; porque la mano de Dios me ha tocado.
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| 22 |
¿Por qué me perseguís como Dios, y no os hartáis de mis carnes?
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| 23 |
¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡quién diese que se escribieran en un libro!
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| 24 |
¡Que con cincel de hierro y con plomo fuesen en piedra esculpidas para siempre!
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| 25 |
Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo:
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Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne á Dios;
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Al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mis riñones se consuman dentro de mí.
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Mas debierais decir: ¿Por qué lo perseguimos? ya que la raíz del negocio en mí se halla.
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| 29 |
Temed vosotros delante de la espada; porque sobreviene el furor de la espada á causa de las injusticias, para que sepáis que hay un juicio.
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