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Entonces respondió Job, y dijo:
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“¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, y me quebrantaréis con palabras?
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Ya me habéis vituperado diez veces; ¿no os avergonzáis de injuriarme?
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Aun siendo verdad que yo haya errado, conmigo se quedaría mi error.
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Si de verdad os engrandecéis contra mí, y alegáis contra mí mi oprobio,
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sabed ahora que Dios me ha trastornado, y me ha rodeado con su red.
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“He aquí, yo clamo: ‘¡Agravio!’, mas no soy oído; doy gritos, mas no hay justicia.
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Cercó mi camino, y no puedo pasar; y sobre mis veredas puso tinieblas.
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Me ha despojado de mi gloria, y ha quitado la corona de mi cabeza.
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Me arruinó por todos lados, y pereceré; y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado.
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| 11 |
Hizo arder contra mí su furor, y me contó entre sus enemigos.
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Vinieron sus ejércitos a una, y trazaron su camino contra mí, y acamparon alrededor de mi tienda.
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“Hizo alejar de mí a mis hermanos, y mis conocidos totalmente se extrañaron de mí.
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Mis parientes se detuvieron, y mis amigos íntimos me olvidaron.
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Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño; forastero fui yo a sus ojos.
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| 16 |
Llamé a mi siervo, y no respondió; con mi propia boca le suplicaba.
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| 17 |
Mi hálito vino a ser extraño a mi mujer, aunque por los hijos de mi propia matriz le rogaba.
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Aun los muchachos me menospreciaron; al levantarme, hablaban contra mí.
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| 19 |
Todos mis íntimos me aborrecieron, y los que yo amaba se volvieron contra mí.
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| 20 |
Mi piel y mi carne se pegaron a mis huesos, y he escapado con la piel de mis dientes.
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| 21 |
“¡Oh, vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí!, porque la mano de Dios me ha tocado.
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| 22 |
¿Por qué me perseguís como Dios, y ni aun de mi carne os saciáis?
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| 23 |
“¡Quién diera ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diera que se fuesen grabando en un libro;
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que con cincel de hierro y con plomo fuesen esculpidas en piedra para siempre!
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Yo sé que mi Redentor vive, y que al fin se levantará sobre el polvo;
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y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios;
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al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro. “Mis entrañas se consumen dentro de mí.
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| 28 |
Mas si decís: ‘¿Cómo le perseguiremos?’, ya que la raíz del asunto se halla en mí,
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| 29 |
temed vosotros delante de la espada; porque sobreviene el furor de la espada a causa de las injusticias, para que sepáis que hay un juicio”.
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