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Y RESPONDIÓ Job, y dijo:
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Oid atentamente mi palabra, y sea esto vuestros consuelos.
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Soportadme, y yo hablaré; y después que hubiere hablado, escarneced.
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¿Hablo yo á algún hombre? y ¿por qué no se ha de angustiar mi espíritu?
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Miradme, y espantaos, y poned la mano sobre la boca.
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Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me asombro, y toma temblor mi carne.
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¿Por qué viven los impíos, y se envejecen, y aun crecen en riquezas?
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Su simiente con ellos, compuesta delante de ellos; y sus renuevos delante de sus ojos.
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Sus casas seguras de temor, ni hay azote de Dios sobre ellos.
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Sus vacas conciben, no abortan; paren sus vacas, y no malogran su cría.
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Salen sus chiquitos como manada, y sus hijos andan saltando.
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Al son de tamboril y de cítara saltan, y se huelgan al son del órgano.
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Gastan sus días en bien, y en un momento descienden á la sepultura.
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Dicen pues á Dios: Apártate de nosotros, que no queremos el conocimiento de tus caminos.
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¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿y de qué nos aprovechará que oremos á él?
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| 16 |
He aquí que su bien no está en manos de ellos: el consejo de los impíos lejos esté de mí.
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¡Oh cuántas veces la lámpara de los impíos es apagada, y viene sobre ellos su quebranto, y Dios en su ira les reparte dolores!
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Serán como la paja delante del viento, y como el tamo que arrebata el torbellino.
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Dios guardará para sus hijos su violencia; y le dará su pago, para que conozca.
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| 20 |
Verán sus ojos su quebranto, y beberá de la ira del Todopoderoso.
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Porque ¿qué deleite tendrá él de su casa después de sí, siendo cortado el número de sus meses?
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¿Enseñará alguien á Dios sabiduría, juzgando él á los que están elevados?
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| 23 |
Este morirá en el vigor de su hermosura, todo quieto y pacífico.
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Sus colodras están llenas de leche, y sus huesos serán regados de tuétano.
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Y estotro morirá en amargura de ánimo, y no habiendo comido jamás con gusto.
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Igualmente yacerán ellos en el polvo, y gusanos los cubrirán.
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He aquí, yo conozco vuestros pensamientos, y las imaginaciones que contra mí forjáis.
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Porque decís: ¿Qué es de la casa del príncipe, y qué de la tienda de las moradas de los impíos?
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¿No habéis preguntado á los que pasan por los caminos, por cuyas señas no negaréis,
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Que el malo es reservado para el día de la destrucción? Presentados serán en el día de las iras.
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¿Quién le denunciará en su cara su camino? Y de lo que él hizo, ¿quién le dará el pago?
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Porque llevado será él á los sepulcros, y en el montón permanecerá.
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Los terrones del valle le serán dulces; y tras de él será llevado todo hombre, y antes de él han ido innumerables.
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¿Cómo pues me consoláis en vano, viniendo á parar vuestras respuestas en falacia?
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