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Entonces respondió Job, y dijo:
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“Oíd atentamente mi discurso, y sea esto el consuelo que me deis.
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Soportadme, y yo hablaré; y después que haya hablado, mofaos si queréis.
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¿Acaso es al hombre a quien dirijo mi queja? ¿Y por qué no habría de estar mi espíritu impaciente?
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Miradme, y espantaos, y poned la mano sobre vuestra boca.
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Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me horrorizo, y el temblor estremece mi carne.
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“¿Por qué viven los impíos, y envejecen, y aun se hacen poderosos en riquezas?
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Su descendencia se robustece en su presencia, y sus renuevos están delante de sus ojos.
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| 9 |
Sus casas están libres de temor, ni azota la vara de Dios sobre ellos.
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Sus toros engendran sin fallar; sus vacas paren y no malogran su cría.
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| 11 |
Salen sus pequeñuelos como un rebaño, y sus hijos andan saltando.
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| 12 |
Al son del tamboril y de la cítara cantan, y se regocijan al son de la flauta.
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| 13 |
Pasan sus días en prosperidad, y en un momento descienden al Seol.
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| 14 |
Dicen, pues, a Dios: ‘Apártate de nosotros, porque no deseamos el conocimiento de tus caminos.
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| 15 |
¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que le oremos?’.
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| 16 |
Mas he aquí que su bien no está en mano de ellos; ¡lejos esté de mí el consejo de los impíos!
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| 17 |
“¿Cuántas veces se apaga la lámpara de los impíos, o viene sobre ellos su quebranto, y Dios en su ira les reparte dolores?
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| 18 |
¿Serán ellos como el tamo delante del viento, y como la paja que arrebata el torbellino?
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| 19 |
Diréis: ‘Dios guarda para los hijos de él su iniquidad’. ¡Que le dé a él el pago, para que aprenda!
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| 20 |
Vean sus propios ojos su destrucción, y beba de la ira del Omnipotente.
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| 21 |
Porque ¿qué deleite tendrá él de su casa después de sí, cuando el número de sus meses se haya cortado?
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| 22 |
“¿Enseñará alguien a Dios sabiduría, juzgando él a los que están elevados?
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| 23 |
Este muere en el vigor de su hermosura, todo quieto y pacífico;
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sus vasijas están llenas de leche, y sus huesos humedecidos de tuétano.
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Y otro muere en amargura de ánimo, y sin haber comido jamás con gusto.
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| 26 |
Igualmente yacen ellos en el polvo, y los gusanos los cubren.
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| 27 |
“He aquí, yo conozco vuestros pensamientos, y los planes que contra mí tramáis.
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| 28 |
Porque decís: ‘¿Dónde está la casa del príncipe, y dónde la tienda de las moradas de los impíos?’.
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| 29 |
¿No habéis preguntado a los que pasan por los caminos? ¿Y no habéis conocido sus testimonios?
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| 30 |
Que el malo es preservado para el día de la destrucción, y que en el día de la ira será conducido.
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| 31 |
¿Quién le denunciará en su cara su camino? Y de lo que él hizo, ¿quién le dará el pago?
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Pues llevado será él al sepulcro, y sobre su túmulo se velará.
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| 33 |
Los terrones del valle le serán dulces; tras él irá todo hombre, y antes de él hubo innumerables.
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| 34 |
¿Cómo, pues, me consoláis en vano, cuando en vuestras respuestas solo queda la falsedad?”.
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