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POR tanto, Job, oye ahora mis razones, y escucha todas mis palabras.
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He aquí yo abriré ahora mi boca, y mi lengua hablará en mi garganta.
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Mis razones declararán la rectitud de mi corazón, y mis labios proferirán pura sabiduría.
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El espíritu de Dios me hizo, y la inspiración del Omnipotente me dió vida.
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Si pudieres, respóndeme; dispón tus palabras, está delante de mí.
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Heme aquí á mí en lugar de Dios, conforme á tu dicho: de lodo soy yo también formado.
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He aquí que mi terror no te espantará, ni mi mano se agravará sobre ti.
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De cierto tú dijiste á oídos míos, y yo oí la voz de tus palabras que decían:
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Yo soy limpio y sin defecto; y soy inocente, y no hay maldad en mí.
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He aquí que él buscó achaques contra mí, y me tiene por su enemigo;
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Puso mis pies en el cepo, y guardó todas mis sendas.
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| 12 |
He aquí en esto no has hablado justamente: yo te responderé que mayor es Dios que el hombre.
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| 13 |
¿Por qué tomaste pleito contra él? Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones.
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| 14 |
Sin embargo, en una ó en dos maneras habla Dios; mas el hombre no entiende.
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| 15 |
Por sueño de visión nocturna, cuando el sueño cae sobre los hombres, cuando se adormecen sobre el lecho;
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Entonces revela al oído de los hombres, y les señala su consejo;
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| 17 |
Para quitar al hombre de su obra, y apartar del varón la soberbia.
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Detendrá su alma de corrupción, y su vida de que pase á cuchillo.
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| 19 |
También sobre su cama es castigado con dolor fuerte en todos sus huesos,
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Que le hace que su vida aborrezca el pan, y su alma la comida suave.
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| 21 |
Su carne desfallece sin verse, y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.
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| 22 |
Y su alma se acerca al sepulcro, y su vida á los que causan la muerte.
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| 23 |
Si tuviera cerca de él algún elocuente anunciador muy escogido, que anuncie al hombre su deber;
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| 24 |
Que le diga que Dios tuvo de él misericordia, que lo libró de descender al sepulcro, que halló redención:
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Enterneceráse su carne más que de niño, volverá á los días de su mocedad.
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| 26 |
Orará á Dios, y le amará, y verá su faz con júbilo: y él restituirá al hombre su justicia.
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| 27 |
El mira sobre los hombres; y el que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, y no me ha aprovechado;
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| 28 |
Dios redimirá su alma, que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz.
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| 29 |
He aquí, todas estas cosas hace Dios dos y tres veces con el hombre;
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| 30 |
Para apartar su alma del sepulcro, y para iluminarlo con la luz de los vivientes.
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| 31 |
Escucha, Job, y óyeme; calla, y yo hablaré.
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| 32 |
Que si tuvieres razones, respóndeme: habla, porque yo te quiero justificar.
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| 33 |
Y si no, óyeme tú á mí; calla, y enseñarte he sabiduría.
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