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Yahvé, mi corazón no se ha enaltecido, ni mis ojos son altivos; ni ando tras grandezas, ni en cosas demasiado sublimes para mí.
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| 2 |
En verdad he acallado y calmado mi alma; como un niño destetado en el regazo de su madre, como un niño destetado está mi alma dentro de mí.
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| 3 |
Espera, oh Israel, en Yahvé, desde ahora y para siempre.
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