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¿Por qué se amotinan las naciones, y los pueblos trazan planes vanos?
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Se alzan los reyes de la tierra, y los príncipes conspiran a una contra Yahvé y contra su Ungido, diciendo:
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«Rompamos sus ataduras, y sacudamos de nosotros sus cuerdas».
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El que mora en los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos.
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Luego les hablará en su indignación, y los aterrará con su furor:
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«Yo mismo he puesto a mi Rey sobre Sión, mi monte santo».
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Proclamaré el decreto de Yahvé; él me dijo: «Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy.
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Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.
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Los quebrantarás con cetro de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás».
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Ahora, pues, oh reyes, sed sabios; admitid la corrección, jueces de la tierra.
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| 11 |
Servid a Yahvé con temor, y alegraos con temblor.
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| 12 |
Rendid homenaje al Hijo, no sea que se enoje y perezcáis en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en él confían.
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