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Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; guarda mi vida del terror del enemigo.
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| 2 |
Escóndeme del consejo secreto de los malignos, de la conspiración de los obradores de iniquidad;
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que afilan su lengua como espada, y preparan sus flechas, palabras amargas,
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para asaetear a escondidas al íntegro. De repente le disparan, y no temen.
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Se obstinan en su malvado designio; hablan de esconder lazos, y dicen: «¿Quién los verá?»
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Escudriñan iniquidades, dicen: «¡Hemos consumado un plan perfecto!» Y el íntimo pensamiento y el corazón de cada hombre son profundos.
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| 7 |
Mas Dios les disparará sus flechas; de repente serán heridos.
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Su propia lengua los hará caer; sacudirán la cabeza todos los que los vean.
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| 9 |
Entonces temerán todos los hombres; anunciarán la obra de Dios, y entenderán sabiamente su obrar.
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| 10 |
Se alegrará el justo en Yahvé, y se refugiará en él; y se gloriarán todos los rectos de corazón.
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