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Oh Dios, no guardes silencio; no calles, oh Dios, ni te quedes quieto.
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Porque he aquí que braman tus enemigos, y los que te aborrecen han alzado la cabeza.
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Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente; han conspirado contra tus protegidos.
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Han dicho: «Venid, y destruyámoslos para que no sean nación, y no haya más memoria del nombre de Israel».
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Porque se han confabulado de un mismo corazón; contra ti han hecho alianza
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las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moab y los agarenos;
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Gebal, Amón y Amalec, los filisteos y los habitantes de Tiro.
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También Asiria se ha juntado con ellos; sirven de brazo a los hijos de Lot. Selah.
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Hazles como a Madián, como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón;
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que perecieron en Endor, y fueron hechos como estiércol para la tierra.
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| 11 |
Pon a sus nobles como a Oreb y a Zeeb; a todos sus príncipes como a Zeba y a Zalmuna,
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que dijeron: «Heredemos para nosotros las moradas de Dios».
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Dios mío, ponlos como hojarasca, como paja delante del viento.
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Como fuego que quema el monte, como llama que abrasa el bosque.
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Persíguelos así con tu tempestad, y aterrorízalos con tu huracán.
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Llena sus rostros de vergüenza, para que busquen tu nombre, oh Yahvé.
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Sean afrentados y turbados para siempre; sean deshonrados, y perezcan.
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| 18 |
Y conozcan que tu nombre es Yahvé; ¡tú solo eres Altísimo sobre toda la tierra!
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