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COMO los repartimientos de las aguas, así está el corazón del rey en la mano de Jehová: á todo lo que quiere lo inclina.
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Todo camino del hombre es recto en su opinión: mas Jehová pesa los corazones.
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Hacer justicia y juicio es á Jehová más agradable que sacrificio.
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Altivez de ojos, y orgullo de corazón, y el brillo de los impíos, son pecado.
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Los pensamientos del solícito ciertamente van á abundancia; mas todo presuroso, indefectiblemente á pobreza.
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Allegar tesoros con lengua de mentira, es vanidad desatentada de aquellos que buscan la muerte.
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La rapiña de los impíos los destruirá; por cuanto no quisieron hacer juicio.
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| 8 |
El camino del hombre perverso es torcido y extraño: mas la obra del limpio es recta.
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| 9 |
Mejor es vivir en un rincón de zaquizamí, que con la mujer rencillosa en espaciosa casa.
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| 10 |
El alma del impío desea mal: su prójimo no le parece bien.
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| 11 |
Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio; y cuando se amonestare al sabio, aprenderá ciencia.
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| 12 |
Considera el justo la casa del impío: cómo los impíos son trastornados por el mal.
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| 13 |
El que cierra su oído al clamor del pobre, también él clamará, y no será oído.
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| 14 |
El presente en secreto amansa el furor, y el don en el seno, la fuerte ira.
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| 15 |
Alegría es al justo hacer juicio; mas quebrantamiento á los que hacen iniquidad.
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| 16 |
El hombre que se extravía del camino de la sabiduría, vendrá á parar en la compañía de los muertos.
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| 17 |
Hombre necesitado será el que ama el deleite: y el que ama el vino y ungüentos no enriquecerá.
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| 18 |
El rescate del justo es el impío, y por los rectos el prevaricador.
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| 19 |
Mejor es morar en tierra del desierto, que con la mujer rencillosa é iracunda.
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| 20 |
Tesoro codiciable y pingüe hay en la casa del sabio; mas el hombre insensato lo disipará.
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| 21 |
El que sigue la justicia y la misericordia, hallará la vida, la justicia, y la honra.
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| 22 |
La ciudad de los fuertes tomó el sabio, y derribó la fuerza en que ella confiaba.
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| 23 |
El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias.
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| 24 |
Soberbio y presuntuoso escarnecedor es el nombre del que obra con orgullosa saña.
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| 25 |
El deseo del perezoso le mata, porque sus manos no quieren trabajar.
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| 26 |
Hay quien todo el día codicia: mas el justo da, y no desperdicia.
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| 27 |
El sacrificio de los impíos es abominación: ¡cuánto más ofreciéndolo con maldad!
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| 28 |
El testigo mentiroso perecerá: mas el hombre que oye, permanecerá en su dicho.
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| 29 |
El hombre impío afirma su rostro: mas el recto ordena sus caminos.
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| 30 |
No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo, contra Jehová.
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| 31 |
El caballo se apareja para el día de la batalla: mas de Jehová es el salvar.
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