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La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas.
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Mató sus víctimas, mezcló su vino, y puso su mesa.
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Envió a sus criadas; sobre lo más alto de la ciudad clamó:
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«Cualquiera que sea simple, venga acá». A los faltos de cordura dijo:
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«Venid, comed mi pan, y bebed del vino que yo he mezclado.
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Dejad las simplezas y vivid; y andad por el camino de la inteligencia».
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El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; el que reprende al impío, se atrae mancha.
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No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará.
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| 9 |
Da al sabio, y será más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber.
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El temor de Yahvé es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.
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| 11 |
Porque por mí se aumentarán tus días, y años de vida se te añadirán.
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| 12 |
Si fueres sabio, para ti lo serás; y si fueres escarnecedor, pagarás tú solo.
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| 13 |
La mujer insensata es alborotadora; es simple e ignorante.
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Se sienta en una silla a la puerta de su casa, en los lugares altos de la ciudad,
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para llamar a los que pasan por el camino, que van por sus caminos derechos:
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«Cualquiera que sea simple, venga acá». Y a los faltos de cordura dijo:
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| 17 |
«Las aguas hurtadas son dulces, y el pan comido en oculto es suave».
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| 18 |
Y no saben que allí están los muertos; que sus convidados están en lo profundo del Seol.
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