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Guarda tu pie cuando fueres a la casa de Dios; porque acercarse para oír es mejor que ofrecer el sacrificio de los necios, los cuales no saben que hacen mal.
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| 2 |
No te dejes llevar de tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra alguna delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.
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Porque de las muchas ocupaciones vienen los sueños, y de la multitud de las palabras la voz del necio.
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Cuando a Dios hicieres promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.
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Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.
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| 6 |
No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas ante el mensajero que fue por error. ¿Por qué hacer que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?
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| 7 |
Donde abundan los sueños, abundan también las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios.
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| 8 |
Si viereis en la provincia opresión de pobres y perversión de derecho y de justicia, no os maravilléis de ello; porque sobre el alto vigila otro más alto, y uno más alto está sobre ellos.
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| 9 |
Además, el provecho de la tierra es para todos; el rey mismo está sujeto a los campos.
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| 10 |
El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará provecho. También esto es vanidad.
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| 11 |
Cuando aumentan los bienes, aumentan también los que los consumen. ¿Qué provecho tiene, pues, su dueño, sino verlo con sus propios ojos?
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Dulce es el sueño del trabajador, coma poco o coma mucho; pero al rico no le deja dormir la abundancia.
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Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su propio mal;
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las cuales se pierden en malas tareas, y al hijo que engendraron nada le queda en la mano.
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Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino, sin llevarse nada de su trabajo que pueda cargar en su mano.
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Este también es un gran mal: que tal como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovecha trabajar para el viento?
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Además de esto, todos los días de su vida come en tinieblas, con mucha molestia, enfermedad y enojo.
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He aquí, pues, lo que yo he visto: que lo bueno y lo decoroso es comer y beber, y gozar de los frutos de todo el trabajo con que uno se afana debajo del sol, todos los días de la vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte.
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Asimismo, a todo hombre a quien Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellos, y tome su parte y goce de su trabajo, esto es don de Dios.
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| 20 |
Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios le llenará de alegría el corazón.
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