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Palabra que vino a Jeremías de parte de Yahvé, diciendo:
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“Ponte a la puerta de la casa de Yahvé y proclama allí esta palabra, y di: ‘Oíd la palabra de Yahvé, todos los de Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Yahvé’ ”.
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Así dice Yahvé de los Ejércitos, el Dios de Israel: “Enmendad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré habitar en este lugar.
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No confiéis en palabras mentirosas, diciendo: ‘Templo de Yahvé, templo de Yahvé, templo de Yahvé es este’.
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Porque si enmendáis fielmente vuestros caminos y vuestras obras, si practicáis verdaderamente la justicia entre el hombre y su prójimo,
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y no oprimís al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni derramáis en este lugar la sangre inocente, ni andáis en pos de dioses ajenos para vuestro mal,
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entonces os haré habitar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre.
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He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan.
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¿Hurtaréis, mataréis, cometeréis adulterio, juraréis en falso, quemaréis incienso a Baal y andaréis tras dioses extraños que no conocisteis,
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y luego vendréis y os presentaréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: ‘Librados somos’, para seguir haciendo todas estas abominaciones?
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| 11 |
¿Es ante vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre una cueva de ladrones? He aquí que yo también lo veo”, dice Yahvé.
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“Id ahora a mi lugar en Silo, donde hice habitar mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.
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Ahora pues, por cuanto habéis hecho todas estas obras — dice Yahvé —, y os hablé desde temprano y sin cesar, pero no oísteis; y os llamé, mas no respondisteis;
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haré también con esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y con el lugar que os di a vosotros y a vuestros padres, como hice con Silo.
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Y os echaré de mi presencia, como eché a todos vuestros hermanos, a toda la simiente de Efraín.
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«Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré.
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¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?
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| 18 |
Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer libaciones a dioses ajenos, para provocarme a ira.
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| 19 |
¿Me provocan ellos a ira? — dice Yahvé —. ¿No se provocan más bien a sí mismos, para confusión de sus propios rostros?».
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| 20 |
Por tanto, así dice el Señor Yahvé: «He aquí que mi furor y mi ira se derramarán sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre los árboles del campo y sobre los frutos de la tierra; se encenderá y no se apagará».
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| 21 |
Así dice Yahvé de los Ejércitos, el Dios de Israel: “Añadid vuestros holocaustos a vuestros sacrificios, y comed la carne.
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| 22 |
Porque no hablé yo con vuestros padres, ni les mandé el día que los saqué de la tierra de Egipto, acerca de holocaustos y de sacrificios.
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Mas esto les mandé, diciendo: ‘Escuchad mi voz, y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien’.
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| 24 |
Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes bien, caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su malvado corazón, y fueron hacia atrás y no hacia adelante.
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| 25 |
Desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy, os envié a todos los profetas mis siervos, enviándolos desde temprano y sin cesar.
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| 26 |
Pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres.
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“Les dirás, pues, todas estas palabras, pero no te oirán; los llamarás, y no te responderán.
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| 28 |
Les dirás, por tanto: ‘Esta es la nación que no escuchó la voz de Yahvé su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada’.
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| 29 |
Córtate el cabello y arrójalo, y levanta llanto sobre las alturas yermas; porque Yahvé ha desechado y abandonado a la generación objeto de su ira.
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| 30 |
«Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos — dice Yahvé —. Pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual es invocado mi nombre, profanándola.
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| 31 |
Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no mandé, ni pasó por mi pensamiento.
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| 32 |
Por tanto, he aquí vienen días — dice Yahvé — en que no se diga más Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Tofet por no haber otro lugar.
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| 33 |
Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.
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| 34 |
Y haré cesar de las ciudades de Judá y de las calles de Jerusalén la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del esposo y la voz de la esposa; porque la tierra será desolada».
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