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Permanezca el amor fraternal.
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No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.
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Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo.
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| 4 |
Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.
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Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: «No te desampararé, ni te dejaré»;
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de manera que podemos decir confiadamente: «El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre».
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| 7 |
Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.
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| 8 |
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
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| 9 |
No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas.
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| 10 |
Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo.
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| 11 |
Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento.
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| 12 |
Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.
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Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio;
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porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.
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| 15 |
Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.
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| 16 |
Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.
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| 17 |
Obedeced a vuestros guías, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.
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| 18 |
Rogad por nosotros, pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo.
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| 19 |
Y más os ruego que lo hagáis así, para que yo os sea restituido más pronto.
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| 20 |
Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno,
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os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
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| 22 |
Os ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente.
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| 23 |
Sabed que está en libertad nuestro hermano Timoteo, con el cual, si viniere pronto, iré a veros.
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| 24 |
Saludad a todos vuestros guías, y a todos los santos. Los de Italia os saludan.
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| 25 |
La gracia sea con todos vosotros. Amén.
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